sábado, 18 de marzo de 2017

Viña Monti Gran Reserva 1970...Grande!!


Cuando alguien te llama para catar un Rioja Gran Reserva 1970, el mundo se para, de tanta alegría la cabeza empieza a girar 360°  y sin que acabe de hablar el interlocutor ya has dicho " sí y donde". 1970 fue una añada Muy Buena en esta D.O. y aunque no llegase a la clasificaciones míticas de 1948, 1952,1958,1964, 1982 o 1994 entre otras, si el vino se ha mantenido en condiciones óptimas  de guarda, la cata puede ser una experiencia maravillosa.

El vino era Viña Monty Gran Reserva 1970 de bodegas Montecillo de Fuenmayor (La Rioja). Parace ser que esta añada fue la última que se elaboró en las instalaciones de la antigua bodega de esta marca.




El vino es monovarietal tempranillo, con una elaboración que implicaba casi 12 meses en depósito de madera después de fermentarlo, 4 años en crianza de barricas nuevas de roble americano y otros tres años de guarda en botellero antes de sacarlo al mercado. ¡¡Toma ya del frasco, Carrasco!!

El vino dormía en los bajos de un muy antiguo restaurante, sin humedades, cambios bruscos de temperatura, temperatura mantenida entre los 14-17 grados y sin sufrir ruidos molestos por lo que se daban las circunstancias favorables para encontrarnos un vino vivo y expresivo. Asi que junto a Inma e Iago, nos dispusimos a disfrutar de esta joyita.

 CATA





Visual: Sorprende su viveza cromática, un granate de capa media-alta con ribete atejado, brillante, limpio y con buena lágrima.

Impresiona sus sólo 12,7° cuando hasta hace unas horas hubo una moda frenética para elaborar vinos con al menos 14°, tan a gusto del paladar del gurú Parker. Pues aqui comprobamos que hace 30, 50 o mas años en la Rioja elaboraban para que sus elegantes vinos no llegaran a los 13% de graduación alcohólica.

Nariz: Son 47 años los transcurridos por lo que no puede haber aromas primarios. Si encontramos secundarios y terciarios: frutas pasificadas (higos, cerezas, ciruela negra), frutos secos (nueces, almendras), minerales (terrosas, arcilla), bombón de guinda con licor y cueros viejos. Inma apunta que tiene cierto parecido a los vinos vintages del Duero portugués pero sin ese toque tan licoroso característico de ese tipo de vino luso. Es una pasada lo que transmite aún...

Boca: Entrada muy elegante y sedosa. No posee una gran amplitud pero tiene una increíble longitud.  Sorprendentemente se le nota un punto de acidez bien integrado y siguen presentes las notas minerales. No aparece ese punto a aceituna negra que dan los vinos viejos con mala evolución ( y otros no tan viejos).



Un vino que nos ha encantado y que puede estar sin complejos a la altura de  grandes vinos de Burdeos o Borgoña de esa misma añada.

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